¿QUÉ MOTIVA AL HOMBRE DE ACERO?

   Hace unos meses, en la red social Facebook, encontramos una imagen de Superman a la que habían retocado la cara, cambiándosela por la del fallecido escritor, humanista y economista español José Luis Sampedro Sáez, en la que se le veía abriendose la camisa a la manera de Superman, mostrando la característica S de este superhéroe con SUPERSAMPEDRO abajo de la misma. Arriba de la foto podíamos leer la siguiente frase: Todo filósofo comprometido socialmente esconde un superhéroe en su interior. Como aficionados al cómic y habiendonos licenciado en filosofía nos emocionó mucho la frase. Asimismo nos resultó curiosa esa peculiar fusión que se había hecho entre filosofía y uno de los géneros del cómic que más gusta en España, el de superhéroes. En general, la filosofía y el cómic son dos ámbitos que, aunque parezca extraño, no casan demasiado bien pese a las continuas influencias que la filosofía tiene sobre el cómic. Éste, a su vez, como muchas otras manifestaciones artísticas, también pone de relieve cuestiones filosóficas fundamentales. Si ya nos vamos al mencionado género de superhéroes, absurdamente infantilizado así como más comercial, simplista y maniqueo en apariencia, tal vez se podría entender que interese poco a la filosofía.

Portada de Los superhéroes y la filosofía  
de Tom Morris y Matt Morris (Ed.)

   O eso creíamos hasta que, por casualidad, encontramos en una librería la obra titulada Los superhéroes y la filosofía, donde diversos autores y teóricos del cómic book USA de superhéroes, junto con varios filósofos de universidades americanas, trataban de demostrarnos que es posible aunar reflexión filósofica con cómic de superhéroes.

  
   No sólo puede hacerse filosofía a través de un superhéroe de cómic, sino que ahora es el mejor momento para ello dado que, de un tiempo a esta parte, el cine está adaptando una gran cantidad de cómics de este género. Los superhéroes se insertan en la denominada cultura pop y, por tanto, pueden ser considerados como iconos culturales presentes, no sólo en el medio que les vio nacer y que es el suyo propio, el papel, sino también en la música, novelas, radio, videojuegos y, por supuesto, en el cine. Ámbito, éste último, donde el cómic-book estadounidense de superhéroes ha pasado del círculo de aficionados, profesionales, editores y curiosos a ser más conocido por la sociedad en su conjunto, no ya solo en EEUU, sino en todo el mundo. 

Portada de Action Comics Vol 1 # 1 (1938) 
por Joe Shuster

   En este libro se nos muestra que los buenos cómics de superhéroes -y los hay, aunque siempre haya personas que opinen lo contrario porque no se molestan en leer ninguno- además de ser una forma de entretenimiento tan digna como cualquier otra, plantean cuestiones interesantes a las que se han enfrentado los seres humanos a lo largo de la historia: Cuestiones relativas a la ética, a la responsabilidad, la justicia, la identidad, el alma, el destino, el sentido de nuestras vidas, el papel del pensamiento científico y de la fe, el libre albedrío, la identidad personal o la definición de humanidad. Para ejemplificar lo dicho, vamos a analizar uno de los capítulos de la mencionada obra en el que se estudian las motivaciones éticas del considerado primer superhéroe de todos. Estamos hablando de Superman. El denominado hombre de acero es un personaje creado por Jerry Siegel y Joe Shuster en junio de 1938, para el número 1 de Action Comics. En él encontramos influencias de los mitos clásicos -sus creadores lo concibieron como una mezcla de Hércules y Sanson, así como del superhombre nietzscheano. Y será él el que ponga de moda los trajes de colores, las máscaras, las capas y los apodos pintorescos. Asimismo Superman llegará a traspasar las fronteras del medio, instalándose con éxito en periódicos, radio, cine, televisión, videojuegos, series y películas de animación. Tanto es así que es de los personajes de cómic del que casi todo el mundo sabe algo sin haber leído ningún cómic de él.

   Este producto de la cultura occidental contemporánea ha sido descrito como representante de “la verdad”, “la justicia” y el llamado American Way o estilo de vida americano aunque en sus orígenes se concibiera como un luchador contra el crimen y la corrupción de su país adoptivo. Por un lado su nobleza de espíritu le ha convertido en el paladín de la “generosidad” y el “altruismo” pero, por otro, las sucesivas revisiones del personaje le han hecho inclinarse, en muchas ocasiones, a defender el statuo quo sin cuestionárselo

   Más allá de que este personaje de cómic sea más o menos proclive a defender valores más próximos a la mentalidad estadounidense o más universalizables, lo cual, en realidad, viene a depender del guionista y del editor del momento o -por fortuna o desgracia- de la política editorial de DC Comics, la pregunta que nos hacemos es: ¿Por qué antepone las necesidades y bienestar de los demás a las suyas propias? Es más, visto como está el patio –capitalismo salvaje y egoísta, corrupción tanto en las instituciones políticas como en sus representantes, violencia y pobreza por doquier…-, ¿merece el mundo que una persona pusiera el empeño que pone él en ayudarlo? 

Portada de All-Star Superman Vol 1 #1 
por Frank Quitely, Jamie Grant y Neal Adams

   ¿No sería mejor que alguien con sus capacidades, velará solo por satisfacer sus necesidades? ¿No sería eso lo que haríamos la mayoría de nosotros? Mark Waid, uno de los guionistas de Superman al que podríamos considerar experto en el personaje por ser una de las personas que más cómics ha leído del llamado último hijo de Krypton, se atreve a intentar dar respuesta a estas preguntas. Puede que  Superman sea extraterrestre, pero llegó a La Tierra siendo un bebe y fue educado por padres terrestre. De ahí que sintiera como todo ser humano -en tanto que algo fundamental en nuestra naturaleza, siguiendo al psicólogo Abraham Maslow el deseo y la necesidad de ser aceptado y, así, sentirse integrado en la sociedad. En el caso de Kal-El, nombre de Superman, es probable que ese deseo y necesidad se vieran incrementados al descubrir que era el último superviviente de su raza, los Kryptonianos

   Claro que podríamos decir que para sentirse integrado le habría bastado con crearse una identidad humana -cosa que, efectivamente hizo al convertirse en el periodista Clark Kent– que le sirviera de tapadera para luego hacer lo que le viniera en gana como Superman. Pero ocurre que no se sentía plenamente realizado sólo con eso.

   Waid toma en consideración un pasaje de la obra de Marianne Williamson, titulada Volver al amor: Reflexiones sobre los principios de un curso de milagros,donde la autora nos interpela a no cohibirnos, a ser y actuar como nosotros mismos, lo cual, indirectamente, estimula a los demás a hacer lo mismo. Esto lo aplica a Superman. Los padres biológicos de Kal-El introdujeron en la nave con la que lo enviaron a La Tierra dos objetos. Uno era una especie de libro electrónico que poseía información sobre su planeta natal, Krypton. El otro era una bandera roja y azul con algo parecido a un glifo alienígena con una forma similar a nuestra S. De esta manera, nuestro héroe pudo ver y saber que su cultura era la de un pueblo de aventureros y exploradores, una sociedad que había logrado llegar a la cúspide tanto en el ámbito científico tecnológico como en el humanístico. 

   Ni que decir tiene la importancia simbólica de una bandera. Waid lo expresa muy bien, en la página 30 de Los superhéroes y la filosofía, con las siguientes palabras: “Una bandera implica siempre rasgos de distintividad, logro y orgullo. Arraiga a quien la abraza en un pasado y un pueblo, al tiempo que lo prepara para vivir en el presente y lanzarse hacia la perspectiva de un futuro lleno de sentido en el que importan la tradición, la dirección y el valor“.

   Con todo este conocimiento, Kal-El acaba aceptando su herencia alienígena y, con la bandera, elabora un traje vistoso y con capa para honrar a su raza. Tras sus primeras apariciones en público será una compañera de profesión de Clark Kent, la periodista Lois Lane, quien -ya sea al observar sus proezas o al identificar el emblema de su pecho con una S-, decidirá llamarlo Superman. A esto podríamos objetar que podría haber rechazado perfectamente su herencia kriptoniana. A fin de cuentas nunca llegó a conocer a sus padres ni a vivir en su planeta natal. Nada le obligaba a inspirarse en el modo de ser de unas personas que nunca conoció. Waid nos explica que el el hombre de acero acaba aceptando su herencia alienígena porque, instintivamente, sabe que es así como se siente él mismo y siente que es así como mejor puede participar en el mundo que le rodea en tanto que es de esta manera como alcanza la excelencia, sintiéndose plenamente realizado e integrado. En definitiva, feliz.

   Esta conexión entre felicidad y plena realización no es azarosa, si tenemos en cuenta que el filósofo griego Aristóteles comenzara por analizar lo que significaba la excelencia como paso previo para comprender lo que era la felicidad. 
   Por tanto, Superman ayuda a los demás no solo porque lo siente como obligación moral fruto de la educación recibida por sus padres adoptivos sino también por sus instintos naturales provenientes del modo de ser de su cultura alienígena. 
   Llegados a este punto, Mark Waid descubre una interesante paradoja en Superman: Por un lado, representa el heroísmo altruista, pero, por otro lado, ha llegado a ser eso actuando conforme a su propio interés. Ayuda a los demás y, al hacerlo, se está realizando en tanto que está haciendo aquello que le hace sentirse bien consigo mismo. De tal forma que, al final, todo el mundo sale beneficiado.
   Podemos decir que la figura del hombre de acero nos brinda la posibilidad de analizar el equilibrio entre altruismo e interés personal. Así como el equilibrio entre el respeto a la cultura de acogida -no olvidemos que Superman sería como un inmigrante- y la libertad para expresar la propia cultura. Nuestro héroe encuentra la manera de mantener vivo el legado kryptoniano no de forma violenta o impositiva sino ayudando al planeta que lo ha adoptado, mostrándoles así todo lo bueno de su cultura.

   Ya que hoy se estrena en España la película de Superman titulada El Hombre de Acero (2013) queremos dejaros uno de los tráilers que más nos ha gustado, doblado al castellano.

Tráiler 3 de El Hombre de Acero (2013)  

Fuente: AA.VV.: Los superhéroes y la filosofía. Ed. Blackie Books, Barcelona, 2010. 


Cómics recomendados:


  • Millar, Mark & Johnson, Dave & Plunkett, Kilian.: Superman: Hijo Rojo. Ed.Planeta DeAgostini, 2011.
  • Moore, Alan & Gibbons, Dave & Swan, Curt & Veitch, Rick.: Superman -Las historias de Alan Moore- Edición Absolute. Ed.Planeta DeAgostini, 2008.
  • Morrison, Grant & Quitely, Frank.: All Star Superman. Ed.Planeta DeAgostini, 2009.
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